jueves, 17 de septiembre de 2015
sábado, 5 de septiembre de 2015
COMO ACTIVAR Y MEJORAR LA MEMORIA EN LOS NIÑOS
APRENDE COMO
ACTIVAR Y MEJORAR LA MEMORIA EN LOS NIÑOS
Ayudar
a potenciar, mejorar o activar la memoria de los niños es
importante para influenciar de forma correcta su proceso de aprendizaje, pues
un niño con una mejor capacidad de memoria será capaz de aprender más ágilmente
y eso será bueno para todos los ámbitos de su vida.
A
continuación te enseñaremos como puedes hacer para ayudar a tus hijos,
hermanos, sobrinos o cualquier niño a agilizar y potenciar su memoria.
Activar
y mejorar la memoria en los niños por medio del juego
Cuando
se aprende por medio del juego se puede recordar con una mayor facilidad, esto
aplica para todos los ámbitos de la vida, es por eso que en el actualidad se
diseñan y producen tantos aplicativos, herramientas didácticas e incluso juegos
educativos que se enfocan en un área del conocimiento y pretenden enseñar
mientras se juega.
Por
fortuna, el poder agilizar y potenciar la memoria de los niños también
es posible por medio de diferentes juegos, que son simples y divertidos, es
más, los nuños ni siquiera se darán cuenta que están aprendiendo y estimulando
su memoria, para ellos serán simples juegos.
4 divertidos juegos que ayudan a
mejorar, potenciar y estimular la memoria de los niños
1. La música: más exactamente hablamos
de memorizar canciones, en principio cualquier tipo de canción, las rondas
infantiles y cualquiera que les ayude a estimular el aprendizaje mientras se
divierten escuchando música. Más adelante, a medida que crecen, se pueden
invertir canciones propias con información que quiera aprenderse, por ejemplo
la dirección de la casa, números de teléfono, y así, poco a poco aumentar la
complejidad de las canciones y la información que contiene Esta técnica incluso
es buena cuando se quieren aprender otros idiomas.
2. La repetición de palabras: los niños
aprenden mucho por repetición, así que esto se puede convertir en juego, por
ejemplo mientras se va en el carro camino a casa puedes decirle una frase y
animarlo a repetirla hasta que lleguen al destino.
3. Juguetes que suenan: este juego es
bueno sobre todo para los niños más pequeños, se puede animar a los niños a que
recuerden o memoricen el sonido que escuchan al tocar determinada parte de un
muñeco o juguete que suena, también se puede estimular a los niños a que aprieten
el muñeco en determinada parte (de las que suenan) luego de escuchar una orden
o ver una señal.
4. Finalmente está el juego de esconder
objetos: según la edad del nuño se escogen entre 5 y 10 objetos de la casa, se
reúnen y se les muestra al niño para que los tenga presente, luego se esconden
y se determina un tiempo para encontrarlos –este tiempo también varía según la
edad del niño- y se le incita a que los encuentre en un tiempo menor al
determinado.
Estos
4 simples juegos pueden ayudar en gran medida a estimular y mejorar la memoria
de los niños si se realizan de forma constante, pero adicionalmente hay
aplicativos web, juegos online, videojuegos educativos y aplicaciones
interactivas que también pueden ayudar mucho en este proceso
CÓMO EDUCAR NIÑOS MÁS FELICES.
Cómo educar
niños más felices
Cada vez que voy a una tutoría con la
profesora de mi hija, claro que me interesa saber cómo va mi pequeña en los
estudios, su nivel de rendimiento, de aprendizaje,
esas cositas que tanto preocupan a los padres. Sin embargo, para mí, lo que más
me interesa saber de la tutora es si mi hija se siente feliz en clase, con sus
compañeros, y con lo que aprende. Siempre he creído que un niño feliz es un niño capaz de
desarrollar cualquier tarea que le sea presentada.
Ser feliz, así como tener miedo, compartir,
ser agresivo,
etc., también se aprende y se hereda desde la más temprana edad. Los niños
aprenden a ser felices cuando su entorno es feliz. Cuando, aún bebé, siente que
les importa a sus padres, que hay comunicación con ellos, y que ellos atienden
a sus balbuceos y a sus necesidades y derechos más básicos como el cuidado,
la alimentación,
educación, etc.
12 claves para criar a nuestros hijos
felices
Pienso que la felicidad va mucho más
allá del tener, poseer,..., yo diría que reside en la ilusión, en el deseo y en
lo que emplea un niño para conseguir lo que quiere. Si el niño que está a punto
de soltar el dedo de sus padres para dar libremente sus primeros pasos,
confía que puede contar con
el cuidado de ellos, se sentirá feliz y conseguirá lo que se propone. Lo mismo con la alimentación, con
elsueño, etc.
A la hora de educar a nuestros hijos,
son muchos los aspectos que consideramos y muchas veces dejamos de lado los
sentimientos y sólo nos centramos en las buenas y malasconductas.
Pienso que existen algunas claves que los padres pueden considerar a la hora de educar a niños felices:
1- Establecer un canal de comunicación con
ellos a través de actividades como el juego, el baile, el dibujo, la música, la
cocina, o simplemente viendo una película o compartiendo un cuento infantil,
una manualidad,
una adivinanza,
etc.
2- Enseñando a los niños a aceptar sus frustraciones, de una forma constructiva y
positiva. También tienen que aprender a perder. A través de los límites se
puede enseñar a un niño sobre lo que es más o menos importante, y qué es lo que
esperas de ellos.
3- Dejar que el niño exprese sus emociones, sus
enfados,... No lo reprimas. El niño puede generar inseguridad y miedo a
mostrarse tal y como es. Debes enseñarle a respetar sus emociones, y buscar
soluciones.
4- Valora a tu hijo por sus virtudes
morales. Ensénale a compartir, a ser amigo, a ser responsable con sus cosas, a
tener disciplina con sus tareas,
etc. Estos valores son los que le quedarán para su vida adulta.
5- No lo compares con otros niños, amigos o
hermanos. Acepta
a tu hijo tal y como es, con sus virtudes y defectos. Nadie es perfecto.
6- Las palabras tienen poder sobre los niños. Si
estás diciendo continuamente a tu hijo que él “es malo”, que “siempre hace todo
mal”, lo que conseguirás es bajar la autoestima de tu hijo, y no animarle a que
se esfuerce para mejorar. Las malas palabras tienen un efecto al revés en los
niños y en cualquier persona.
7- Enseña a tu hijo a ponerse en el lugar
del otro.
Que él busque no hacer a los demás lo que no le gustaría que hiciesen a él.
8- Enseña a tu hijo a reconocer y a
agradecer por todo lo que tiene, de corazón. Es importante que él sepa que es
un niño privilegiado, que tiene unos papás que le quieren, una casa en que
vivir, comida, escuela,
amigos, salud,... ufff... ¡hay tanto por agradecer!
Y tú, ¿qué crees que hace feliz a tu hijo?
Vilma Medina.
Directora de GuiaInfantil.com
domingo, 30 de agosto de 2015
SI LOS DOCENTES NO LEEMOS, NO PODEMOS CONTAGIAR EL GUSTO POR LA LECTURA
La educadora argentina que revolucionó la lectoescritura asegura que si los docentes no leen son incapaces de transmitir placer por la lectura. Dice que todos los chicos pueden aprender si los maestros se lo proponen. Para la investigadora, la escuela es muy resistente a los cambios porque siguen instaladas viejas ideas.
Entrevista por Mariana Otero
Emilia Ferreiro casi no necesita presentación. Para el mundo de la educación es un referente indiscutible, que revolucionó la enseñanza de la lectoescritura y que realizó numerosos aportes a la alfabetización en el mundo.
Es argentina, pero está radicada en México desde hace más de dos décadas. Su tesis de doctorado fue dirigida por Jean Piaget en la Universidad de Ginebra. Hace años que recorre América y Europa dando conferencias y capacitaciones a docentes; es autora de innumerables artículos científicos y libros y fue reconocida varias veces como doctora honoris causa por diversas universidades, entre ellas la Universidad Nacional de Córdoba (1999).
La investigadora del Centro de Investigación de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional de México estuvo en Córdoba invitada por la Facultad de Psicología de la UNC. En diálogo con La Voz del Interior , aseguró que el docente no puede seguir haciendo tareas burocráticas, que debe profesionalizarse, que todos los chicos pueden aprender si tienen un maestro que crea que pueden lograrlo y que la escuela se resiste a los cambios que no genera ella misma. A continuación, un extracto de una larga charla.
–¿Qué puede hacer la escuela para evitar el fracaso escolar?
–El fracaso escolar tiene varias caras (...) Voy a hablar de los aprendizajes vinculados con la lengua. La alfabetización inicial o tiene lugar en los primeros años de la primaria o es un déficit que se arrastra muy mal. Incluso en casos donde no hay percepción de fracaso puede haber fracaso con respecto a lo que significa alfabetizar. Hoy nadie puede considerarse alfabetizado si está en situación de comprender mensajes simples, saber firmar o leer libros con léxico y sintaxis simplificada. Desde finales del siglo XX estamos asistiendo a una revolución en la que la digitalización de la información es parte de la vida cotidiana y la escuela ni se ha dado cuenta. Entonces sigue preparando para leer un conjunto limitadísimo de textos, sigue haciendo una alfabetización para el pizarrón. Trabajar con la diversidad de textos y alfabetizar con confianza y sin temor a circular a través de los múltiples tipos de textos y de soportes textuales del mundo contemporáneo es indispensable.
–¿Se puede decir que la escuela sigue siendo demasiado conservadora para niños de la era tecnológica?
–El sistema escolar es de evolución muy lenta. Históricamente ha sido muy poco permeable a cambios que la afectaban. Dos ejemplos: cuando apareció la birome, la primera reacción del sistema educativo fue “eso no va a entrar acá porque arruina la letra”, y la escuela le hizo la guerra a ese instrumento: una guerra perdida de antemano (...) Lo mismo hizo cuando aparecieron las calculadoras de bolsillo y dijeron “eso va a arruinar el cálculo escolar y no van a entrar”. Y entraron con muchas dificultades, hasta que en algunos lugares descubrieron que podía hacerse un uso inteligente de la máquina de calcular. En ese contexto hay que ubicarse. La institución escolar siempre ha sido muy resistente a las novedades que no fueron generadas por ella.
–Ahora se resiste a la computadora.
–Es una tecnología de escritura y tiene ventajas innegables para la enseñanza. La primera reacción es de desconfianza. El primer acto reflejo es que si nos traen una, la ponemos con llave.
–¿Se puede alfabetizar igual en diferentes contextos sociales y culturales y con recursos distintos?
–Hay cosas que van a ser iguales y otras que son necesariamente distintas. Algo que les digo siempre a los maestros es: “¿Usted no sabe qué hacer el primer día? Lea en voz alta”. La experiencia de escuchar leer en voz alta no es una experiencia de todos los chicos antes de entrar a la escuela y es crucial para entender ese mundo insólito que tiene que ver con que hay estas patitas de araña (muestra las letras) en una hoja y que suscitan lengua.
–Es otra forma de enseñar a leer y escribir...
–Más que empezar con la pregunta típica de cómo hago para enseñar a leer y escribir, primero hay que enseñar algo acerca de lo que es la escritura y para qué sirve. El maestro tiene que comportarse como lector, como alguien que ya posee la escritura. La gran diferencia entre los chicos que han tenido libros y lectores a su alrededor y los que no los han tenido es que no tienen la menor idea del misterio que hay ahí adentro. Más que una maestra que empieza a enseñar, necesitan una maestra que les muestre qué quiere decir saber leer y escribir. Cuanta menos inmersión haya tenido antes, más hay que darle al inicio.
–¿El docente es consciente de que esta es una buena manera de enseñar a leer y escribir? Hay investigaciones que dicen que los maestros no leen.
–Ese es uno de los dramas del asunto porque se habla mucho del placer de la lectura, pero ¿cómo se transmite ese placer si el maestro nunca sintió ese placer porque leyó nada más que instrucciones oficiales, libros de “cómo hacer para”, leyó lo menos posible. Es muy difícil que ese maestro pueda transmitir un placer que nunca sintió y un interés por algo en lo que nunca se interesó. En toda América latina el reclutamiento de maestros viene de las capas menos favorecidas de la población. En muchos casos no hay aspiración a ser maestro. Y en ese sentido cambió, pasó de ser una profesión de alto prestigio social a una con relativo bajo prestigio social.
–¿Cuánto influye eso en la alfabetización de los niños?
–Mucho, porque si alguien está haciendo lo que hace porque no pudo hacer más, se va a sentir frustrado; y la frustración profesional no ayuda al ejercicio profesional.
Una escuela vieja. –¿Se avanzó en el modo de alfabetizar?
–Hay una visión muy instrumentalista que piensa lo mismo desde hace tantas décadas que da hasta lástima decirlo. Dice: “Primero vas a aprender la mecánica de las correspondencias grafofónicas y para eso mejor que ni pienses porque es un ejercicio mecánico de asociación de correspondencias. Después vas a aprender de corrido, y después vas a entender lo que estás leyendo y después, quizá, te venga esa cosa desde algún milagro llamada placer por la lectura”. En realidad, el placer por la lectura entre los chicos que tienen lectores a su alrededor es lo primero que se instala (...) Es lo primero, no lo último.
–Esta tendencia del placer antes que lo instrumental no está en práctica; seguimos con las viejas teorías. ¿Cómo se revierte eso?
–No es fácil. Lo que no consigo es que me den la lógica de la visión opuesta. Por ese lado hice investigaciones que revelan que los chicos piensan sobre la escritura antes y que lo que piensan es relevante y que es bueno tenerlo en cuenta.
–¿Sigue en vigencia esa idea de que el maestro es la autoridad que les enseña a niñitos que no saben nada?
–Siguen instaladas viejas ideas que son parte de la lentitud del sistema para reaccionar. A veces con el razonamiento de que si siempre se hizo así para qué cambiar (...) Una de las tendencias es regalarle el fracaso a la familia o al niño y no asumir la responsabilidad de que todos los chicos pueden aprender y deben aprender. Andan buscando desde antes que empiece el año escolar quiénes van a repetir o quiénes son los disléxicos o los que tienen alguna patología por la cual la cosa no va a andar. Y realmente todo cambia muy fuerte cuando el maestro dice “aquí no va a haber repetidores” y cuando asume desde el inicio que “aquí van a aprender todos”. Eso exige un involucramiento fuerte del maestro con el aprendizaje; ahí entramos en otra vertiente, en la que el oficio del maestro se ha ido burocratizando cada vez más y desprofesionalizando al mismo tiempo. Recibe instrucciones y las ejecuta: esa es la definición de un burócrata. En tanto, el profesional es el que sabe lo que está haciendo, por qué lo está haciendo y tiene una racionalidad y una especificidad que puede defender profesionalmente.
–¿Cómo se hace para sacar adelante a niños que concurren a escuelas donde hay un libro cada 40 alumnos, sin biblioteca ni computadora y el docente, además, atiende situaciones familiares, psicológicas?
–Enseñar a leer y escribir bajo los bombardeos es difícil. Cuando un maestro está convencido de que puede hacer algo termina descubriendo la manera de hacerlo, y si deja que el malestar general lo apabulle no va a poder hacer nada. Si acepta estar ahí es porque cree que algo puede hacer. Si forma parte de la desesperación colectiva, si se deprime junto con el ambiente, no va a poder hacer nada. Pero hay maestros creativos que consiguen llevar adelante algo que da esperanza... El maestro tiene que decir “aprender es posible”, como el médico decir “la salud es posible”.
martes, 25 de agosto de 2015
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