viernes, 21 de noviembre de 2014

PADRES DE CORAZÓN:

¿Cómo estimular la autoestima de los niños?

Cada niño es único, y en el caso de que quieras construir una buena autoestima en tu hijo, debes considerar factores como su temperamento, sus habilidades, debilidades, mecanismos de defensa, deseos y su nivel cognitivo. Y además, estos consejos prácticos te pueden ayudar a estimular la autoestima de tu hijo:

1.      Responsabilidades. Incentiva el desarrollo de las responsabilidades del niño. De una manera positiva, crea algunos compromisos y exige, en un clima de participación e interacción, su cumplimiento por parte del niño.

2.      Participación. Da la oportunidad al niño para tomar decisiones y resolver algún problema.

3.      Refuerza sus logros. Refuerza con positivismo las buenas conductas del niño. Por ejemplo, cuando él haga los deberes, o recoja sus juguetes, o se cambie de ropa solo, dile con cariño y de forma efusiva ¡qué mayor eres!, ¡gracias por ayudarme!, o ¡lo has hecho muy bien!. En algunas casas y colegios, este refuerzo se hace a través de pequeños premios.

4.      Límites claros. Marca los límites en su educación, enseñándole a prever las consecuencias de su conducta. Ejemplo: "Si no recoges tus juguetes, no irás al cine". Y que no haya vuelta atrás.

5.      Resolución de problemas. Enseña a tu hijo a resolver sus propios problemas y a aprender de sus errores y faltas, de una forma positiva. Por ejemplo, si el niño no alcanza una buena nota en una asignatura escolar, anímale a estudiar más y a prepararse para superarse en el próximo examen. El niño debe sentir que un error puede convertirse en un aprendizaje y, consecuentemente, podrá arreglarlo si emplea más esfuerzo.

6.       Críticas constructivas. Deja de lado las críticas destructivas. Los insultos no favorecen a la autoestima del niño. En lugar de decir "eres un desordenado, tienes tu cuarto como una basura", mejor decir "no me gusta ver tu cuarto tan desordenado, me pone muy triste". Así, estarás demostrando que lo que a ti te disgusta es el desorden del cuarto, no el niño.
Efectos positivos de una buena autoestima en los niños
Un niño con una buena autoestima podrá experimentar sus efectos positivos: la confianza, el ánimo, el interés y el placer de aprender y de realizar sueños. Es necesario que sea edificada y construída desde que el niño sea apenas un bebé. El afecto y el cariño entre el recién nacido y sus padres pueden ser considerados una guía de la autoestima. El bebé debe sentirse querido y abrazado por lo que es. Por eso, en el caso de que tu bebé haya nacido con alguna anomalía o deformación física evita para que él no sienta tu preocupación. Acércate aún más a él.

El niño que no siente que es valorado por sus padres puede desarrollar el miedo de ser abandonado. Lo mismo se debe hacer, por ejemplo, cuando el niño, en la escuela, es etiquetado como el malo, el trasto, el impertinente, y lo único que hacen, compañeros y alumnos, es dejarle de lado, discriminarle, haciéndole sentir marginado y rechazado por todos. Esta postura no le ayudará en absoluto, creando una baja autoestima en el niño que, en poco tiempo, podrá llevarle al fracaso escolar.



ALUMNOS DE CORAZÓN:


YO REFLEJO LO QUE VIVO



Yo reflejo lo que vivo
Si  yo vivo en un ambiente de críticas aprendo a condenar.
Si yo vivo en un ambiente de hostilidad aprendo a ser agresivo.
Si yo vivo en ridículo aprendo a ser tímido.
Si yo vivo avergonzado aprendo a sentirme culpable.
Si yo vivo en un ambiente de tolerancia aprendo a ser paciente.
Si yo vivo en un ambiente de aliento aprendo a confiar.
Si yo vivo en un ambiente de alabanzas aprendo a apreciar a Dios.
Si yo vivo en un ambiente de seguridad aprendo a tener fe.
Si yo vivo en un ambiente de aprobación aprendo a amarme a sí mismo.
Si yo vivo en un ambiente de aceptación y de amistad aprendo a encontrar amor en el mundo.
Dorothy Law Nolte.

jueves, 20 de noviembre de 2014

DOCENTES DE CORAZÓN:


La estimulación adecuada es pedagogía y amor


EXPERTOS DICEN QUE uno de los beneficios para los niños es la multiplicación de las neuronas y el aguzamiento de los sentidos.
Daniel Rivera Marín | Medellín | Publicado el 21 de junio de 2011

Basta mostrarles el mundo tal y como es. Dejarlos corretear por la casa tomando las medidas necesarias, dejar que los bebés conozcan lo que los rodea por medio del arte. Esto se ha conocido como estimulación temprana o adecuada.


Esta metodología de agudización de los sentidos, que desde hace unos años ha tomado fuerza en el país, busca que los menores reciban por parte de sus seres más allegados, la exploración del mundo por medio del amor.


La técnica que antes se usaba en pequeños talleres con padres de familia, ahora está en los jardines, guarderías y preescolares, que ven en esta pedagogía una oportunidad de interacción más cercana con los menores.


Luz Enith Sierra Lopera, gestora del programa Buen Comienzo de la Alcaldía de Medellín, sostiene que en la estimulación adecuada no se está adelantando al niño de su proceso normal de crecimiento, "es solo un método que les permite potenciar ciertas habilidades".


La experta lo define como una práctica que ayuda a que los niños hagan "conexiones neuronales", lo que se traduce en la multiplicación de las células cerebrales, además, "cuando se establecen estas conexiones, es porque el niño está en contacto con el mundo exterior".


La clave de esta técnica es el afecto que le puedan brindar las personas más cercanas al menor, sobre todo los padres, sentimiento que según Sierra Lopera se puede manifestar con el tiempo y las actividades que se realizan con los niños.

Desde el momento de la concepción hasta los seis, dicen los expertos es la edad en la que los menores tienen mayor receptividad, es por eso que sus familiares deben aprovechar esta condición.


"Esto ayuda para que ellos sean mejores en sistema educativo, porque así el cerebro se vuelve más ágil. Lo que el bebé reciba en s entorno, sea familia o preescolar, permitirá su desarrollo, no es acelerar el estado normal de las cosas, es potenciar sus habilidades normales", sostiene la gestora de Buen Comienzo.


Guillermo Arboleda, gestor de articulación de Buen Comienzo, sostiene que la Alcaldía trabaja con el programa Había una vez, para que desde el momento de la gestación las madres tengan un acompañamiento que les permita potencializar las habilidades de los niños y estimular los sentidos, aún desde el vientre.


El trabajo, que es articulado con el Instituto Colombiano de Bienestar Familia (Icbf) y la Secretaría de Salud, "pretende darle más posibilidades de desarrollo a las familias de la ciudad y hemos notado una gran participación no solo de mujeres, sino también de los padres".


Para la estimulación adecuada, se utilizan nutricionistas, artistas, profesores, aún sociólogos y antropólogos, pero los expertos son reiterativos en que lo más importante es el compromiso de los padres.


"En los jardines se puede hacer mucho, pero el afecto de los más cercanos, de sus padres, hace que ellos se abran al mundo con mayor tranquilidad", dice Sierra.

La música, la pintura, la movilidad en espacios amplios, pero sobre todo el amor de papá y mamá son la estimulación adecuada.





DOCENTES DE CORAZÓN:


Del lean al vamos a leer


Por: Bertha Consuelo Navarro

Mi abuela solía decir: “No puedes contagiar viruela si no la tienes”. De hecho, las palabras y las intenciones no bastan para contagiar el gusto por la lectura; es imprescindible poseerla. Así como no podemos contagiar la viruela si no la tenemos, tampoco es posible contagiar el sano bichito del interés y el buen ánimo lector si no está en nosotros.

Por ello, el animador comprometido evidencia ánimo por leer más allá de las palabras agradables y los discursos melodiosos; son sus actitudes cotidianas las que se constituyen en actos ejemplificadores y modélicos. Una característica de la niñez y la infancia es la mímesis, la capacidad de imitar o remedar. Esto lo sabe el docente, constituido en un comprometido animador de la lectura, y, por ello, procura espacios en los que los niños y los adolescentes lo vean leer como un acto voluntario, agradable y satisfactorio.

Además, como lector exitoso, el animador comprometido sabe que la ruta para llegar a un proceso lector agradable, interactivo, comprensivo y holístico empieza mucho antes del encuentro con el texto impreso. Su inicio es la experiencia dialógica, el canto, el juego de palabras —actividades que dinamizan el desarrollo de las capacidades creativas y simbólicas tan necesarias y urgentes para comprender—. Así entona con sus alumnos y alumnas: “—¿Cómo te vaca? / —Más o monos. / —¿Por qué ratón?/  —Mucho me aburro / […]”, y otras muchas canciones que por sí mismas se constituyen en herramientas pertinentes para el desarrollo del lenguaje.

El animador comprometido incorpora también recursos multimedia que ayuden a los niños y los adolescentes a acercarse al texto sabiendo ya algo de este; pues conoce el principio psicopedagógico que explica que solo comprendemos aquello de lo cual ya conocemos un poco; es decir, nuestra comprensión se realiza desde la plataforma de nuestros saberes previos. En ese conocimiento, el animador echa mano de las guías de animación y de los book trailers para generar, mientras ejercita la percepción visual de sus alumnos, una expectativa amigable y positiva respecto al libro que se va a leer.

El animador conoce su objeto de animación, en este caso: la lectura. Pero conoce y se compromete también con el sujeto de la animación: el ser humano libre y autónomo. Por ello, sus consignas no son órdenes ni frías indicaciones que generen inútiles resistencias y rebeldías; son más bien invitaciones cálidas en las que él mismo se implica como lector. Así, el docente comprometido como animador de la lectura se aleja del imperativo “Lean” y apela al afecto compartido en un: “¡Vamos a leer!”.  


miércoles, 19 de noviembre de 2014

DOCENTES DE CORAZÓN:





Según la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel “el aprendizaje significativo es el proceso según el cual se relaciona un nuevo conocimiento o información con la estructura cognitiva del que aprende de forma no arbitraria y sustantiva o no literal. Esa interacción con la estructura cognitiva no se produce considerándola como un todo, sino con aspectos relevantes presentes en la misma, que reciben el nombre de ideas de anclaje. La presencia de ideas, conceptos o proposiciones inclusivas, claras y disponibles en la mente del aprendiz es lo que dota de significado a ese nuevo contenido en interacción con el mismo. Pero no se trata de una simple unión, sino que en este proceso los nuevos contenidos adquieren significado para el sujeto produciéndose una transformación de las ideas de anclaje de su estructura cognitiva, que resultan así progresivamente más diferenciados, elaborados y estables”.

Es decir, el aprendizaje significativo ocurre cuando una nueva información “se conecta” con un concepto relevante pre-existente en la estructura cognitiva, esto implica que, las nuevas ideas, conceptos y proposiciones pueden ser aprendidos significativamente en la medida en que otras ideas, conceptos o proposiciones relevantes estén adecuadamente claras y disponibles en la estructura cognitiva del individuo y que funcionen como un punto de “anclaje” a las primeras.
Este tipo de enfoque educativo basado en el aprendizaje significativo tiene una serie de ventajas en la práctica en el aula, como por ejemplo:
• Mejora la calidad educativa.
• Mejora el rendimiento académico.
• Potencia la autoestima docente por ver resultado potente del trabajo realizado.
• El alumnado es consciente de que aprende lo cual le motiva a la vez a aprender.
• Crea un clima de aula relajado.
• Facilita la cooperación y el trabajo en equipo para compartir significados.
• Se crea en el aula un clima participativo y democrático.
• El alumnado aprende a aprender por lo que puede extrapolar luego su aprendizaje.
• Su confección obliga al alumnado a implicarse en la tarea.
• Hay muchas otras ventajas que se pueden descubrir una vez se vaya avanzando en el   proceso de trabajo.
• Potencia la autoestima del profesorado.
• Se ve resultado inmediato de lo que se hace y se aprende
• Soluciona la atención a la diversidad en el aula debido a la heterogeneidad de las clases.
• Potencia la visión de la escuela en positivo.
• Se disfruta de enseñar.
• Realización personal del profesorado y del alumnado.
• Mejora muy sensiblemente el clima en el aula.
• Mejora el comportamiento del alumnado.
• Se suavizan las dificultades del trabajo en el día a día.
• La comunicación profesorado-alumnado mejora y se optimiza. Etc.
Es básico que exista una activación del conocimiento previo, hecho que puede servir al maestro/a en un doble sentido: para conocer lo que saben sus alumnos y para utilizar tal conocimiento como base para promover aprendizajes significativos.
Estas estrategias son recursos que el maestro/a debe utilizar para focalizar y mantener la atención de los niños y niñas durante la actividad. Los procesos de atención selectiva son actividades fundamentales para el desarrollo de cualquier acto de aprendizaje, dado que pueden aplicarse de manera continua para indicar a los alumnos sobre que puntos, conceptos o ideas deben centrar sus procesos de atención, codificación y aprendizaje.
Algunas estrategias que puede utilizar el docente, son:
v  Las preguntas insertadas
v  El uso de pistas o claves para explotar distintos índices estructurales del discurso -ya sea oral o escrito.
v  El uso de ilustraciones.
Tales estrategias permiten dar mayor organización a la información nueva que se aprenderá al representarla en forma gráfica o escrita. El maestro/a debe proporcionar una adecuada organización a la información que se ha de aprender, pues mejora su significatividad lógica y en consecuencia, hace más probable el aprendizaje significativo de los alumnos. Estas estrategias pueden emplearse en los distintos momentos de la enseñanza. El maestro/a puede incluir en ellas a las de representación visoespacial, como mapas o redes semánticas y a las de representación lingüística, como resúmenes o cuadros sinópticos.
 Algunas de las actividades y recursos que puede desarrollar el maestro/a para conseguir aprendizajes significativos en su aula son:
·         Hacer preguntas sobre algún tema que suscite interés en su alumnado
·         Usar la biblioteca como elemento motivador
·         Utilizar materiales y recursos estimulantes y atrayentes
·         Trabajar la actitud de escucha para lograr comprensión.
·          Realizar actividades de memoria (recordamos)
·         Realizar preguntas de comprensión de la lectura
·         Establecer conexiones con la vida cotidiana
·         Generar ideas, hipótesis, predicciones con la lluvia de ideas
·         Organizar las ideas en mapas conceptuales
·         Aprovechar sucesos interesantes y extraños.
·         Desarrollar una actitud crítica.
·         Razonar deductivamente.
Etc.

DOCENTES DE CORAZÓN:

La lectura como fracaso del sistema educativo

Gabriel Zaid analiza en este ensayo la última encuesta sobre los hábitos de lectura en México, cuyos resultados son descorazonadores por partida doble: porque revela el vasto océano de nuestra ignorancia y porque demuestra taxativamente cómo los nuevos universitarios no leen.

La lectura como fracaso del sistema educativo 
Leer por gusto es algo que se contagia, como todos los gustos, viendo a los entusiastas sumergidos en un libro, o escuchando el relato de sus aventuras. Tradicionalmente en México, muy pocos adquirían ese gusto en casa. Para la mayoría, el foco de contagio era la escuela: sus maestros, compañeros y amigos. Así como no abundaban los médicos hijos de médicos, pocos grandes lectores eran hijos de grandes lectores. Pero las aulas presagiaban que, en el futuro, se multiplicarían.

Desde hace un cuarto de siglo, el esfuerzo educativo ha sido intenso. Según el sexto informe del presidente Fox, México ocupa 1.7 millones de maestros en el ciclo escolar 2006-2007: más del doble que en 1980-1981. Desde entonces, la población escolar ha subido de 21.5 a 32.7 millones, en grupos más pequeños (19 alumnos por maestro, en vez de 29). También subió la escolaridad promedio de la población económicamente activa: de cinco a nueve años. El gasto en educación (casi todo público) subió del cinco al siete por ciento del PIB. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), las familias dedicaban el dos por ciento de sus gastos a la educación en 1977 y el once por ciento en 2005: cinco veces más.

Pero, según la Encuesta nacional de lectura del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, dos de cada tres entrevistados declaran leer lo mismo o menos que antes, a fines del 2005. Sólo el 30% declaró leer más. El 13% dice que jamás ha leído un libro. Y cuando se pregunta a los que no están en ese caso cuál fue el último libro que leyó, la mitad dice que no recuerda. El 40% dice que ahora lee menos. También un 40% dice que nunca ha estado en una librería. Dos años antes, en la Encuesta nacional de prácticas y consumo culturales, también de Conaculta, el 37% dijo que nunca había estado en una librería.

 Al 40% que dijo leer menos se le preguntó a qué edad leía más. El 83% (del 40%) dijo que de los 6 a los 22 años, o sea la edad escolar. Si de los entrevistados se escoge a los que tienen de 23 a 45 años (o sea los beneficiarios del gran impulso educativo), los números empeoran. El 45% (en vez del 40%) declara leer menos, de los cuales casi todos (90% en vez de 83%) dicen que leían más cuando tenían de 6 a 22 años. Queda claro que leían libros de texto, y que no aprendieron a leer por gusto.

 Los entrevistados que no leen dan varias explicaciones, la primera de las cuales (69%) es que no tienen tiempo. Pero el conjunto de los entrevistados considera que la gente no lee, en primer lugar, por falta de interés o flojera. Sólo el 9% dice que por falta de tiempo.

Los entrevistados que han hecho estudios universitarios o de posgrado dieron respuestas todavía más notables. Según la ENIGH 2004, hay 8.8 millones de mexicanos en esa situación privilegiada (incluye a los 2.8 millones de universitarios que no terminaron sus estudios). Pero el 18% (1.6 millones) dice que nunca ha ido a una librería; el 35% (3 millones), que no lee literatura en general; el 23% (2 millones), que no lee libros de ningún tipo; el 40% (3.5 millones), que no lee periódicos; el 48% (4.2 millones), que no lee revistas y el 7% (más de medio millón) que no lee nada: ni libros, ni periódicos, ni revistas. El 30% (2.6 millones) dice que no gasta en libros, el 16% (1.4 millones) que gasta menos de $300 al año. O sea que la mitad de los universitarios (cuatro millones) prácticamente no compra libros. (Estos números confirman y acentúan lo que encontró la encuesta nacional sobre la cultura en México, realizada por la Universidad de Colima a fines de 1993: el 22.1% de los entrevistados con licenciatura o más no había comprado libros en los últimos doce meses.) Sin embargo, el 66% dice que compra la mayor parte de los libros que lee. Como dice leer en promedio cinco libros al año, esto implica que compra tres. El 77% dice que tiene su propia biblioteca, pero en el 68% de estas bibliotecas personales hay menos de 50 libros. Y ésta es la crema y nata del país.

Según la encuesta, los mexicanos destinan casi el 2% del presupuesto familiar a la compra de libros: $220 pesos anuales La mayoría (55%) dice que no gasta ni un centavo, pero muchos estiman que gastan el cinco o el diez por ciento. La estimación está infladísima. Según la ENIGH 2004, el gasto corriente monetario en libros, revistas y periódicos fue el 0.4% del gasto familiar. Los libros representan cuando mucho la mitad, digamos 0.2%: diez veces menos que lo declarado en la encuesta.

Según la encuesta, los mexicanos de 12 años o más leen en promedio 2.9 libros al año: 45.7% comprados, 20.1% prestados por un amigo o un familiar, 17.9% regalados, 10.2% prestados por una biblioteca y 1.2% fotocopiados. Sumando los comprados y regalados (63.6%, o sea 1.8 ejemplares), se pueden calcular los ejemplares vendidos: 103.3 millones de habitantes en octubre del 2005 x 75.7% de 12 años o más x 2.9 libros al año x 63.6% vendidos = 144 millones de ejemplares vendidos en el país el año 2005, lo cual parece exagerado.

En la ciudad de México (DF y zona metropolitana), según la encuesta, se leen 4.6 libros al año: 64.7% comprados, 16.5% prestados por un amigo o familiar, 10.2% regalados, 5.4% prestados por una biblioteca y 1% fotocopiados. Esto daría 18.5 millones de habitantes x 76% de 12 años o más x 4.6 libros al año por 74.9% comprados o regalados = 48 millones de ejemplares vendidos en la ciudad de México el año 2005, lo cual parece exagerado.

En la sección amarilla del directorio telefónico 2005 de la ciudad de México, había unas 325 librerías. Si se les atribuye la venta de 48 millones de ejemplares, vendieron 150,000 ejemplares cada una, que es altísimo. Las 75 librerías de Educal, cuyo tamaño es superior al promedio, tenían como meta para el año 2004 vender 75,000 libros y artículos culturales en promedio.
 Y si la cifra de 48 millones de ejemplares para la ciudad de México es exagerada, la cifra nacional (144 millones) es una exageración mayor, porque implica que la ciudad de México no representa más que el 33% del país. Para muchos editores, representa el 80%. Pero suponiendo, conservadoramente, que sea el 50%, el total nacional daría el doble de la cifra (exagerada) de la ciudad de México: 96 millones, un ejemplar por habitante.

Según Fernando Peñalosa (The Mexican book industry, 1957), había 150 librerías en el directorio telefónico de la ciudad de México de 1952. Si en el directorio de 2005 hay el doble (325), pero la población se ha sextuplicado (de 3.3 a 18.5 millones), en 53 años el número de librerías por millón de habitantes se ha reducido de 45 a 18. Otro indicador: desde 1950 (en todo el país, en todos los niveles) el número de maestros se ha multiplicado casi por veinte (Estadísticas históricas de México). Sin embargo, el número de lectores (a juzgar por el número de librerías de la ciudad de México), apenas se ha duplicado.

 Un aspecto interesante de la encuesta es que muestra claramente que el interés (o desinterés) de los padres en la lectura se reproduce en los hijos. Habría que medir esto, no sólo en los hogares, sino en las escuelas y universidades. Una encuesta centrada en el mundo escolar, seguramente mostraría que los maestros no leen, y que su falta de interés se reproduce en los alumnos, por lo cual multiplicar el gasto en escuelas y universidades sirvió para multiplicar a los graduados que no leen. ~

DOCENTES DE CORAZÓN:

Claves para fomentar el placer por la lectura en los niños

Es un regalo. El transmitir a los más pequeños el valor de la lectura, es un tributo a su vida y a la cultura universal. Un desafío a la imaginación, un mundo de posibilidades donde poder desarrollar sus áreas afectivas e intelectuales. Y aún más, iniciarse en la lectura desde la infancia, conseguirá que los niños aumenten sus aptitudes lingüísticas e intelectuales.

Pueden reír, soñar, jugar con la realidad, incentivar su curiosidad y además, compartir más cosas con las personas que le rodean. Un libro es una llave a otro mundo mediante la cual, descubrir nuevos países, personalidades, viajar a través del tiempo y el espacio y, desde luego, querer más. Porque tal vez, terminar con Lewis Caroll les invita a descubrir a Julio Verne. Tras Verne llegará posiblemente Robert Louis Stevenson, y quién sabe si a continuación descubran el universo de Conan Doyle. Los clásicos siempre son un buen pilar con el cual empezar.
Pero no siempre es fácil, lo sabemos. Los niños de ahora se rigen por la comodidad y la rapidez. Las nuevas tecnologías les dan acceso a un mundo más amplio y visual con el que todo, absolutamente todo, parece más fácil. Se esfuerzan menos. No hay rincón para la imaginación porque todo queda ya demasiado explícito. ¿Dónde queda ahora el misterio, dónde la sutileza y el descubrimiento? Los mandos de la Xbox o esa consola les guía ya por un increíble mundo creado por las grandes industrias de los videojuegos que, poco a poco, se llevan por delante el universo de los libros.
Como padres, madres, abuelos, abuelas y educadores, no debemos permitirlo. Hay que repartir el tiempo dando espacio a las lecturas. Pero ¿cómo conseguir que se interesen por ellas?
ESTRATEGIAS PARA INFUNDIR LA PASIÓN POR LOS LIBROS

1. Sé un ejemplo

No podemos convencer a nadie de algo si primero, no ofrecemos ejemplo. De nada vale obligar a un niño a leer si nos ve a nosotros frente al portátil o la televisión. Imponer jamás resulta adecuado. Si desde muy pequeños nos ven acompañados por un libro es más probable que se sientan interesados, que te pregunten… que te imiten.

2. Exposición temprana

Aunque no lo creas, los niños entienden mucho más de lo que crees. Antes de empezar a hablar entienden ya infinidad de palabras. Antes de empezar a leer, pueden adquirir muchos otros conocimientos: el lenguaje poético, los juegos de palabras y las rimas, el escuchar historias orales…. En esencia, necesitan ser estimulados. Sentarnos con ellos junto a un libro de cuentos y empezar a leerles será ya un claro incentivo para ellos. Escuchar tu voz, tu entonación, la trama de la historia… son pequeños escalones hasta que
 su cerebro esté lo bastante maduro como para asentar el proceso lecto-escritor.  

Todo esto se sucede antes de los tres años, momento en que les interesa más la sonoridad que el contenido, pero es muy útil para que vayan interiorizando todo ese lenguaje. El leerles incluso antes de que empiecen a caminar, es increíblemente beneficioso.

3. Organización

Hay que establecer un horario. Los niños necesitan pautas y reglas. Saber cuándo deben hacer determinadas cosas: deberes, meriendas, cenas, momento de ducha, lectura antes de ir a dormir, los videojuegos solo para el fin de semana…. Solo es un ejemplo, pero con ello queremos decirte que las pautas son esenciales para que vayan aprendiendo a gestionar su tiempo, y también a sentirse seguros sabiendo qué esperamos de ellos en cada momento. Y recuerda, la constancia es esencial. Cuando estén relajados, siempre debe “caer” ese capítulo del libro de ayer.

4. Ofrécele libertad de lectura

No le impongas títulos. Atiende cuáles son sus gustos y ofrécele sugerencias. Tampoco te preocupes si se inicia por ejemplo en el mundo de los cómics, son un buen escalón y un gran universo que poder combinar con 
libros de temática parecida: fantasía, aventuras, ciencia-ficción…

Actúa como guía, pero no le impongas tus gustos, y ten en cuenta también su momento evolutivo. Los niños crecen rápido y, cuando te des cuenta, tendrán nuevas necesidades. Y siempre existe un libro idóneo para cada edad, y para cada momento personal. Sugiere, enseña, comenta… Ten en cuenta también que puedes estimular su placer por leer a través de más medios. Explícale que esa película de vampiros que ha visto en el cine, y que tanto le ha gustado, está basada en un libro, por ejemplo. Qué esa película de Walt Disney, es un buen cuento que poder leer por las noches…

5. Atiende sus preguntas y todas sus palabras

Escucha lo que los más pequeños tengan que decirte. Siempre. En ocasiones apenas tenemos demasiado tiempo por las tardes, cuando ellos vuelven del colegio. Pero ten en cuenta algo, si no respondes sus preguntas, sus ideas o comentarios ahora que son pequeños, llegará un día en que dejen de buscar tu atención o de consultar contigo. Así que no lo dudes, obtén siempre tiempo para ellos. 


Para comentar ese capítulo del libro, para escuchar sus ideas, para sugerirle más cosas y afilar así su imaginación. Eres su mayor estímulo


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